tapa256
neosimio

Anochecer de un año agitado

Aaaaamigo,
¿qué querés que te diga?
Vaya añito hemos transitado. Cuántos sacudones, vaivenes, alegrías, tristezas, esperanzas, famas, saratustras, saracatungas, reverberancias.
Días, semanas, meses han pasado. Una temporada con 36 martes, para el recuerdo y el archivo.

Festejamos el fin de otra era, y en insttantes celebraremos el comienzo de una nueva. ¡Oh, sí!

Entretanto, alzamos la copa llena, y brindamos por todos ustedes, mientras este Neosimio se despide.

¡Gracias! los esperamos pronto.

Que sea martes.

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Verónica Noonan
teleoalreves

El último 11

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Guybrush

Dudas culinarias

Desde hace años (en realidad desde el otro día, mientras comía una sandia sobre la pileta de la cocina para no ensuciar un plato) que me pregunto cómo es que los hombres empezaron a probar ciertas comidas y las incluyeron en su dieta diaria.

10 preguntas que me hago sobre el descubrimiento de varias comidas

- ¿Era el hambre tan fuerte que los impulsó a arrancar un palo naranja de la tierra y a probarlo a ver qué onda?
- ¿Cuánta gente habrá dicho “miren muchachos, encontré unos hongos… ¿a ver qué tal están?” y cayeron muertos en el acto o corrieron desnudos creyéndose dragones por un par de horas?
- ¿Cuántas veces los hombres postergaron el descubrimiento de algún manjar por años solo porque el tipo encargado de probar las cosas tenía un gusto de porquería y les dijo que “las frutillas no están tan buenas”?
- ¿Están de acuerdo con que Marcopolo cagó las cosas llevando la pólvora al oeste, pero las compensó trayendo pasta?
- ¿Se habrá perdido el hombre de alguna delicia solo porque no se dio cuenta que había que pelarla antes?
- Por otro lado, ¿quién fue el genio que se metió en tanto problema para romper la cascara para finalmente comer… coco?
- ¿Cuándo fue la primera vez que se dijo: “no, no tires esa leche pasada… sé qué crees que soy un cerdo, pero creo que descubrí algo grosso”?
- ¿Cuánto tiempo habrá pasado hasta que se dieron cuenta que si lavaban las cosas tenían un gusto más rico?” (Salvo los brotes de soja… esos tienen gusto a tierra siempre).
- O que si ponías a ese chivito dientes de sable cerca del fuego (pero no muy cerca) por un rato tenía mejor sabor.
- ¿O quién, después de descubrir eso se dijo: “ya sé que hay que cocinar las cosas, pero creo que si agarramos este pescado y este pasto de mar y los dejamos crudos me hago millonario”?

“No hay amor más sincero que el amor a la comida.”
George Bernard Shaw


Amigos, último martes del 2011.
Pero no desesperen. No muerdan la píldora de cianuro escondida entre sus muelas en caso de una reunión sorpresa con sus jefes. Probablemente salgamos con algunos especiales de verano. Especiales que abandonaremos en algún momento porque, dejémonos de joder, ¡es verano!… pero probablemente colguemos cuando ya falte poco para que arranque nuestro próximo año, así que no sería tanto problema.
Fue un placer.

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Lucía Miranda
luciamiranda30

Feliz fin

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Marcelo Vertua

El regreso del Edipo pródigo

Me gustaría cerrar el año pum para arriba, pero no puedo mentirme. Una vez más, las publicidades y los saludos para las fiestas comienzan a dañar mi sistema nervioso. Además, está mi nueva situación laboral. Dejé la prisión de baja seguridad en la que estuve varios años, y desde hace un mes trabajo en casa. Arranqué con un emprendimiento propio y tengo un montón de cosas para hacer. Pero como todavía no sé si va a funcionar, lo hago con mucha calma, como tanteando en la oscuridad empresarial. Me tomo mis tiempos, y en cuanto más tiempos me tomo y más al pedo me siento, más extraño a mi mujer mientras no está en casa.

Nunca fui una ventosa y jamás soporté que mis parejas lo fueran. No entiendo qué me está pasando, pero si sigo así, en cualquier momento me pide el divorcio. Sé que la estoy asustando y no puedo evitarlo. A la mañana temprano, cuando sale, me levanto para despedirla, le averiguo la temperatura, le aconsejo qué ponerse (nada muy ajustado) le doy un pico y me sale un lastimero: “volvé prontito”. ¡Prontito! ¡Jamás hablé así! Estoy perdido. Durante el día quiero llamarla a cada rato y si se larga a llover me da ganas de decirle que la extraño mucho y pedirle, como una madre, que vuelva a casa con mucho cuidado.

¡Labura a tan solo diez cuadras! Tengo que aflojar… y no, hasta este preciso instante no se me cruzó por la cabeza ir a verla al mediodía con un tupper para que almorcemos “juntitos mucho” en la plaza.

En realidad, me parece que todo esto es una jodidísima regresión, capaz de llevar la pareja a la jodidísima ruina. Es que cuando era chico y mi vieja se iba a laburar o hacer trámites, yo me quedaba en casa con mi tía abuela. Según ella cuenta, me ponía a mirar por la ventana, diciendo: “¿Mi mamá cuándo viene?”. Mi tía intentaba distraerme, y yo: “¿Mi mamá cuándo viene?”. Al rato estábamos los dos llorando. Yo por mi vieja, y mi tía por ese enano que a los tres años ya era socio vitalicio del Club del Sufrimiento.

Más allá de la hora que me tomo para desayunar, parte de mi nueva rutina consiste en despertarme y no tener idea de cómo seguir con esa convención llamada día. Duermo siesta cada tres o cuatro horas y, casi sin darme cuenta, terminé dando vuelta los horarios por completo. Soy un murciélago. A eso de la medianoche me acuesto con mi mujer y una vez que cae frita, me voy para la computadora y arranco con la jornada. La otra madrugada, en penumbras, entré a la habitación, me quedé mirando quince minutos cómo dormía con la boca abierta, y tuve una idea que me pareció genial. Al otro día se la comenté:

–Mi amor, ya encontré la manera para no extrañarte tanto. Me quedo despierto hasta que te vas a laburar, y recién ahí me acuesto. Duermo hasta bien entrada la tarde y me levanto justo antes de que llegues. Así estoy fresquito como una lechuga para prepararte una rica-rica merienda, ¿dale que sí?

Me miró seria, sonrió y me dijo:

–No sé si reírme o salir corriendo.

Tengo miedo. Estas regresiones sé cómo terminan. En cualquier momento aparece en casa con un chongo y le dice: “te presento a Marcelo, mi hijito del que tanto te hablé”.

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lion

Ciclos

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Hache Blanco
hache

En si no da placer

El dolor en si no da placer, es el fruto después de las espinas. ¿Vale la pena? Eso lo mueve, lo intriga.
Se mete en el cine de costumbre a ver la película de su vida y saca en claro la mismísima duda.
Toma un trago de su silencio de tumba y espera. Pide un deseo que sabe bien imposible. Sabe mal como de costumbre.
Se fuma sus ideas para evitar la abstinencia y piensa en su cama. En la cama.
Se desnuda hasta quedar piel y huesos y se toca. Se masturba. Terrible mente.
Piensa en su chorro de ansias bañando un hueco ajeno a si mismo. Las paredes oyen, pero esta vez se mojan de enjambres (miel de abejas) y el calor se afiebra en su entrepierna erecta.
Se mete en sus venas nublando su cabeza.
Sueña con pesadillas tan bellas. Sueña con el sudor de otro cuerpo que conoce,
que bien sabe o sabe tan bien.
Usa sus manos, usa sus dientes, dejando escapar una lengua sedienta que en su vientre habla más de mil idiomas.
Los ojos se dan vuelta, los cachos de carne se evaporan. Hace un viaje anhelando la vuelta.
Solo
Una noche
Solo un instante.
Aunque quede en la memoria,
Solo en la memoria.

H

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G + N

Para llorar desde el exilio

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Sergi

Compilado – Lo Mejor de 2011

Como me molestan los subnormales que en la parte trasera de su auto pegan una calcomanía con las caricaturas de los integrantes de su familia. Es como una manera de refregarles todas las maravillas que acarrea la vida conyugal en la cara a los que están solteros, como diciendo…vieron giles, esto es el modelo de lo que deberían ser sus vidas. Fíjense como nos adaptamos a la sociedad, como formamos parte del sistema de lo aceptado. ¡Hasta a su perro colocan! ¿Pero por qué no se hacen dar? ¿Por que no colocan a su amante o ya que estamos a su filito travesti? ¿Por que no colocan a la suegra que les quema la cabeza y a la que a veces quieren matar? Ya que estamos, pongan también al jefe que los explota y porque no, una caricatura de todos los electrodomésticos que tienen en su casa. Desde el LED hasta la heladera. Así, la farsa será completa y podrán dormir en la tranquilidad de sus vidas hipócritas. Esta columna es así. Termina con toda la onda. Pero, ahora, a lo nuestro. Este compilado que armé incluye algunos de los temas que más me gustaron este año. Algunos artistas se repiten y eso es porque me gustaron demasiado. Va una recomendación: no dejen que los once minutos y monedas del primer tema los asusten. Es un temón que tarda en arrancar pero cuando lo hace, rompe todo! Finalmente no me quiero despedir sin desearles Felices Fiestas y buenas vacaciones. Besis.

DESCARGALO ACÁ

Lista de temas

1. Gang Gang Dance – Glass Jar
2. Panda Bear – Alsatian Darn
3. Twin Shadow – Slow
4. Foals – Olympic Airwaves
5. Destroyer – Savage Night At The Opera
6. Arcade Fire – Speaking In Tongues
7. Stephen Malkmus & The Jicks – Sticky Figures In Love
8. TV On The Radio – Will Do
9. Wire – Adapt
10. Destroyer – Kaputt
11. Bon Iver – Perth
12. Yuck – Stutter
13. Bill Callahan – One Fine Morning
14. Cass McCombs – County Line
15. Bill Callahan – Riding For The Feeling

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Juan P(erro)
el final

El final?

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La lectora
postal-lectora-final

Aprovechá a leer ahora que podés

Ilustración: Lucía Miranda

Te deseamos que, durante el 2012, puedas hacer todo lo que quieras: como cada año que comienza, éste también viene con doce meses enteritos y flamantes.

¡Felices fiestas!

Con cariño,

La lectora

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Señor G
navida_para_todos

Navidad para todos

En una conferencia realizada el día de ayer, la presidenta de la nación acompañada de papa Noel y el duende Juan Carlos anuncio que a partir de este año la iglesia católica pierde la licencia para la realización de la navidad y la correspondiente distribución de regalos en el territorio nacional. Esta media es beneficiosa para todos los niños del país sea de la religión que fuere ya que cada uno recibirá su regalo correspondiente. Por una navidad laica y peronista para todos.

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Leandro Vicetto

35º Capítulo

Buenos Aires, Fabrica de la calle Querandíes al 4200 23hs.

Llegué puntal. La noche cerrada caía sobre mí, en cuerpo y alma. Di unos golpes a la puerta y al rato alguien se acercó y la entreabrió dejando pasar un haz de luz que no me dejaba ver su rostro. Preguntó qué quería. Le expliqué que venía de parte de Morris, tal como él mismo me había dicho que dijera.

-¡Ah, usted debe ser el agente Rostro!- dijo echándome una mirada de arriba abajo.

-Sí, el mismo- afirmé sin hacer ninguna acotación sobre lo del término “agente”

Ni bien me hizo pasar, me palpó de armas y habiendo terminado, señalando, me indicó la escalera.

-El tercer piso, lo están esperando- dijo

Hice un leve gesto con la cabeza y me dirigí hacia allí. Cuando llegué a la tercera planta, un poco agitado, pude ver a Morris allí parado junto a los de la otra noche. El Ruso Volkov y Pavlov. Morris se me acercó y me los presentó sonriente. Nos saludamos con un apretón de manos.

-¿Has traído el sobre?- preguntó Morris, quien me lo había entregado unas horas antes en la comisaría.

-Sí, aquí está – le respondí alcanzándoselo.

Ya se me empezaban a notar los nervios en el temblor de la mano. Tenía mis razones, Morris me quería ver muerto desde que se enteró que yo era el yerno de Krotter. Estos rusos también por ser un espía. Era muy posible que no pudiera salir con vida de allí. Tenía que pensar en algo para cumplir con mi trabajo y escapar.

Volkov tomó el sobre y sacó las fotografías que les había tomado. Mezcladas estaban otras de los cadáveres que habían surgido durante la investigación del caso “TUC”. Además había un cassette. Obviamente teníamos copia de todo y ellos lo sabían.

Los rusos cruzaron miradas en silencio y luego Volkov, volviéndose a nosotros, preguntó de cuánto dinero estábamos hablando. Morris le acercó un papel. El Ruso lo desplegó, lo leyó, levantó la vista hacia el inspector y llevó la mano al bolsillo. Sentí un escalofrío por todo el cuerpo. Sacó un encendedor, era un Dupont. Lo encendió y prendió fuego el papel que le había dado Morris, lo tiró al suelo y se dieron media vuelta dirigiéndose hacia la escalera de salida.

-¡Hecho!- dijo Volkov sin voltearse.

En ese momento, Morris me echó una mirada maliciosa.

El ruido de un disparo retumbó en todo aquel galpón de manera estrepitosa. Me hizo saltar de mi sitio. Asustado me tiré al suelo y rodé hacia una columna para ocultarme. Espiando a través de los fierros, pude ver que Pavlov había caído muerto en su sitio. Volkov al parecer se había escabullido detrás de una maquinaria. A Morris no lo veía. No entendía que estaba pasando. Me habían palpado de armas, imagino que a todos. Se escuchaban de fondo las maldiciones del Ruso. Me asomé y una bala que chocó contra la columna en la que yo estaba, me hizo retroceder rápidamente. Volkov estaba armado y disparaba hacia el techo. Había alguien arriba que le respondía a los tiros. Me asomé y vi el brazo de Volkov extendido hacia arriba. En medio de aquel estruendo, una bala impactó en su mano e hizo que cayera su pistola. Quedó a dos pasos de la escalera. El Ruso saltó de su sitio para agarrar su arma y huir pero ni bien quedó expuesto, una bala lo alcanzó. Cayó muerto. En medio de esa locura, salí corriendo por detrás de unas columnas, salté sobre el cadáver del Ruso, recogí el arma y llegué a la escalera. Bajé corriendo y en la segunda planta, me topé con el de seguridad; en un acto impulsivo apunté hacia adelante y apreté el gatillo. El tipo cayó antes que se apagara el eco del disparo. Le había dado en la frente. Seguí bajando a los saltos y corrí hacia la puerta de entrada, pero estando a solo diez metros, la puerta se abrió. Era Krotter. Le apunté y él a mí.

-¡Tranquilo Doctor! ¿Qué está pasando? Suelte el arma.- Dijo con tono sereno

-¡Los han matado, había alguien más!

En eso Morris baja corriendo la escalera. Krotter y yo le apuntamos.

-¡Esperen, soy yo, no disparen! – gritó levantando las manos.

Ni bien Krotter bajó el arma, se escuchó un estallido y detrás de mí un ruido sordo me hizo girar. Krotter estaba en el suelo con un orificio de bala entre ceja y ceja, brotaba la sangre tiñendo su rostro. Cuando me volteé vi a Morris corriendo hacia mí y le disparé, se desplomó, luego empecé a detonar el cargador en todas direcciones, hasta agotarlo.

En el fondo cayó un cuerpo rodando por los peldaños de la escalera.

Ya todo en silencio, en cámara lenta, di unos pasos temblorosos hacia los cuerpos. Debajo del cuerpo de Morris se había formado un charco de sangre, le había dado en el pecho. Tenía los ojos abiertos con midriasis. Seguí mis pasos, acercándome al cuerpo inerte tendido a los pies de la escalera. Estaba boca abajo con un traje marrón oscuro. Me incliné acercando mi mano, lo tomé del hombro y lo volteé. Cuando vi quién era, caí de rodillas al suelo. Descompuesto. Aquel cuerpo era Daniels.

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Leandro Vicetto

Capítulo 36 (¿final?)

Buenos Aires, Cementerio de la Chacarita, 05 hs p.m..

UN AÑO DESPUÉS
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Aquí estoy, parado ante uno de esos hechos que marcan a fuego. Ya lo voy sintiendo dentro de mí. Pareciera que no hubiese nada alrededor más que tumbas, sin embargo hay mucho más que eso. Me perturba la idea de que así como yo formo parte de una historia que vive en mi propia existencia allí erguida delante de una lápida, hay tantas otras historias sin un testigo que las haga perdurar, al menos en ese momento. Leo el nombre de Daniels entre el musgo de la piedra descuidada. A pesar de todo, siento la necesidad de ir a visitar su tumba. Tal vez, aunque sea de manera inconsciente, lo que busco es una respuesta a todo lo que pasó. Habiendo repasado todo ya, infinidad de veces.
Aquella noche en el Aeropuerto de Ezeiza, la reviso entre sueños cada vez que me ataca el insomnio. Nunca sabré si el acuerdo entre Morris y Daniels venía armándose desde tiempo atrás o si, Morris, lo dejó con vida, sólo, porque necesitaba un aliado para llevar a cabo su plan. Y yo ignorándolo todo, pensando que, del otro lado de aquella puerta que dejaba a mis espaldas, el inspector moría asesinado.
-¡Qué locura!- pensé -¡Morris jefe de la Mafia! Ese hijo de puta se la había montado bien. Creí que eso pasaba solo en las películas. Nunca sabré si Daniels estaba al tanto de todo o lo ignoraba como yo. Tal vez él mismo hubiese querido ocupar ese cargo y yo era su socio encubierto. En un punto, me siento engañado; de todas maneras, todo terminó, prefiero darle espacio a la duda. No puedo dejar de pensar que aquella noche, lo del galpón de Ezeiza, fue un presagio de lo que pasaría después en la fábrica.
Como siempre, quedo en silencio, con la mirada perdida, queriendo ver más allá de esa roca con musgo que tiene tallado el nombre de quien, creo, fue mi amigo.

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alej
contratapa256

Noquedamás

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