Guybrush

¡Fuck you, Splinter!

Los que me conocen, saben que miles de mis noches de “conquista” se han arruinado por motivos varios e inesperados. Para los que no me conocen: miles de mis noches de “conquista” se han arruinado por motivos varios e inesperados.
Me quedé dormido mientras mi cita me hablaba, su ex apareció en el mismo restaurant y ella pasó la noche hablándome de él, una vez un “no sos lo que esperaba” fue toda la conversación que tuvimos y, en varias oportunidades diferentes, amigas llamaron con problemas y ella tuvo que salir corriendo…

Esta noche en cuestión, la idea era pasar a buscar a una amiga por la casa (caminando), salir a tomar algo (comprar una Coca y un ron de $15 en el chino), después a algún restaurant de Puerto Madero (pedir empanadas) y finalmente ver una obra de teatro (“Dr. House” en Cuevana).
Si todo salía bien, ella iba a caer rendida en mis brazos (más que nada porque el último capítulo de House es aburrido, las empanadas dan sueño y ese ron es más fuerte que el ancho Peucelle).

Llego a la casa y ella me abre la puerta de golpe diciendo:
“Hay una rata en mi cocina”.
“Dale”, le respondí sin entender bien, pero guiñándole un ojo, “y hay un sabueso en mis pantalones”.
“No, idiota, realmente hay una rata en la cocina”.

Resulta que no era un término sexual que no conocía. Había una rata en su cocina.

Así que mi supuesta noche de conquista transcurrió poniendo veneno en platitos, limpiando el piso con lavandina y, finalmente, corriendo las dos heladeras (sí, hay dos) para encontrar al bicho escondido al lado del motor del congelador, sacarlo con una escoba y matarlo a palazos.
Todo esto con los chillidos de la rata moribunda y los gritos de las seis (sí, hay seis) compañeras de casa como soundtrack.

Cuando todo se calmó, el monstruo yacía inerte y mi amiga me miraba como si hubiese matado un tigre dientes de sable, escucho un grito desgarrador. Miro hacia el supuesto cadáver y el frío me atenazó las entrañas…
¡La rata se seguía moviendo!
Juro que la apalee como si fuera a Codesal, pero no, seguía viva. Le faltaba una mini motosierra y una mini mascara de arquero de hockey para completar el cuadro macabro.

“¡Volvé a pegarle!”

PUM

Luego del golpe de gracia, mientras una de las roomates vomitaba en la pileta de la cocina, pusimos a la rata en un par de bolsas, volvimos a limpiar y entre el asco causado y que los chillidos de la rata la deprimieron, obviamente esa noche no pasó nada de nada.

Una rata me cortó una posibilidad.
Un nuevo nivel de “loserismo”.

“Todas las criaturas deben aprender a coexistir. El oso y el ratón pueden compartir sus vidas en armonía. Por supuesto, no deben aparearse o el ratón explotaría”.
Betty White

Guybrush

Acerca de Guybrush

Un pibe como cualquiera. Trabaja en un lugar que no sabe si es el suyo, tiene dudas existenciales, algunos amigos y busca a la chica de sus sueños. Un poco torpe, buena gente y siempre con alguna idiotez chistosa para decir. guybrush@losmartesmiento.com

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