Leandro Vicetto

18º Capítulo

Buenos Aires,
Parque Sarmiento 00.10 hs

El hombre de sobretodo no se movía. Allí parado, intimidante, frente a nosotros, como una sombra en plena noche. Anny debería estar dentro del auto, pero no podría confirmarlo. La luz de los faroles me hacía doler los ojos y no podía ver nada.
-Bien, muéstrenos a la chica y todos contentos, ustedes tienen a su mujer y nosotros a la nuestra. – dijo el inspector en tono firme intentando negociar el intercambio.
-¡Jej!, no tenga miedo inspector, mire, aquí la tiene- dijo la voz mientras salía otro hombre del auto con una figura femenina que pude reconocer.
El inspector se giró hacia mí y con un ademán indicó que saque del auto a la Srta. Granier. Actué rápidamente, la tironeé del asiento y la llevé del brazo a su lado. La sujetó con fuerza. Del otro lado estaban, el hombre de sobretodo, Anny que gemía detrás del pañuelo que le tapaba la boca y un tercero que la tenía del cuello con un arma apuntándole. Había que actuar con cuidado. No podía hacer más que apretar los dientes.
-Hagamos el intercambio y terminemos con esto de una buena vez- replicó Daniels.
-Claro, aquí tiene el intercambio- respondió la voz del otro lado mientras levantaba el brazo.
El ruido fue ensordecedor y el fuego del disparo iluminó todo. Saqué el arma que me había dado Daniels y apunté a la oscuridad. Ya no estaban las figuras allí paradas donde estaban y el inspector caminaba con los brazos en alto hacia el auto de los secuestradores. Quedé allí parado, solo contra todos, sin entender nada. Me temblaba el arma en la mano. No podía disparar, entre esas sombras estaba Anny y Daniels. Al mi lado, yacía muerta la Srta. Granier, tendida de espaldas con las piernas dobladas debajo de sí, como si la hubiesen fusilado de rodillas.
-¡Vaya doctor!- gritó la voz asomándose por la ventanilla – Y si quiere ver a su mujercita con vida no haga estupideces. – agregó.
El auto arrancó quemando llantas y tuve que dar un salto hacia atrás para que no me atropelle. Quedé allí tirado en la oscuridad de la noche, mirando las piernas de Granier, ahora quebradas por las gomas de aquel auto negro que se alejaba en dos luces rojas.

Leandro Vicetto

Acerca de Leandro Vicetto

Un tipo oscuro. Flamante incorporación de martes, nos deleita con sus relatos en forma de policial negro.

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