tapa246
neosimio

Flovida larece

Sacar la cabeza del parqué. El frío. Los pétalos revueltos en la oficina. La cara empapelada de amonio de víscana piscosa. La orda acaricia nuestros pelos nos converge en búsqueda de aire. Nos mira la luna, sonriente imagino que nos mira. Martes te busco, te veo, floreces…

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Verónica Noonan
teleoalreves

Medio petit

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Guybrush

¡Que los cumplas… ignorado!

Ayer fue mi cumpleaños.
O antes de ayer, si estás leyendo esto un miércoles.
O antes de antes de ayer si… buen, se entiende.
(como verán, la edad afiló mi humor y lo tornó más maduro y complejo… esperen, leo un mail de Korol ofreciéndome laburo en su programa y vuelvo)

Como decía, el lunes cumplí años (no importa cuántos) y me di cuenta que se produce un fenómeno extraño cada 03 de Octubre desde hace… mucho tiempo:

Siento que todo el mundo tiene que saberlo y obrar en consecuencia. O sea, haciendo mi vida mucho mejor. Y cuando eso no pasa, me jode.

Me sorprende que la chica que me vende el boleto de tren no me salude. O que no me den el asiento por ser el día de mi onomástico. Me ofende tener que ir a trabajar, y que encima me miren mal si me conecto a ver quién me saludó por Facebook. También me rompe que me saluden pocos en la oficina porque soy el nuevo. Me parece una guachada que la gente en la calle no me sonría cuando voy a almorzar. Y tener que pagar por mi comida el día de hoy es, sin más vueltas, un insulto directo.

Estoy al tanto que la única diferencia con los otros días del año es que hace una pila de años + nueve meses atrás a mis viejos se les dio por hacerse unos mimos obedeciendo a la iglesia, pero no puedo evitar sentir que el mundo hoy (ayer) es un desagradecido total por no felicitarme.

¿Por qué?
Si Micheal Phelps es súper famoso, ¿yo no? ¡Los dos fuimos los nadadores más rápidos en su momento!

(Los dejo, Tinelli al teléfono).

“Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas.”
Katharine Hepburn

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Lucía Miranda
luciamiranda22

4:54 am

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Marcelo Vertua

Manchild

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Eels – Manchild

Tengo una sensación atrapada en esta canción, y la sensación tiene que ver con la infancia. Con el fin de la infancia y el nacimiento del miedo. Voy a seguir escuchándola una y otra vez hasta descubrir de qué se trata. Voy a corregirla y traducirla hasta tatuarme el qwert en la frente. Del inglés al español y del español a un idioma previo, que no logro descifrar. Voy a pasarla hasta delirar. Voy a tomarla como tomo Paracetamol o Amoxidal. Voy a escucharla hasta curarme. Voy a correr con ella hacia las guardias. Voy a repartir auriculares explicando qué es lo que me pasa. Voy a dejar que me examinen, que me inyecten, voy a rascarme como un simio, voy a irme en gestos y palabras para regresar a casa seco, aséptico, con los escombros de una canción reducidos y empaquetados al vacío, en un tubo de ensayo.

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alej

Jean-François

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Hache Blanco

Por más tiempo (versión de inversión)

Rumiabas ideas indigestas como para ponerte así de serio (Es decir: pensaba cosas sucias con disimulo descarado). Porque a la seriedad desconfío. He encontrado unos, que con severa mente, te daban palmaditas en la espalda, orgullosos de su anchura, te mojaban la oreja.
Sonrisas sin vergüenzas mordían la caída descocida de mi bolsillo mal zurcido (Lo dejo a tu criterio)
Y allí parado, pendenciero, miraba el horizonte. En los pies, calcé mis anteojeras (como las de los caballos, pero en los pies, para evitar distracciones). Así fui logrando mi fortuna, en mi versión de la inversión. No cotiza en Bolsa pero, quién te dice, me recuerden por más tiempo
o muchas más horas.
H

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Juan P(erro)
juanperro

Sonámbulos en Otawango

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Señor G
batman01

Carta de lectores

Hola Los Martes Miento.
Aprovecho esta carta para felicitarlos por la revista y contarles que nos juntamos todos los martes con Alfred y el niño maravilla para leer esas desopilantes notas.
Un abrazo grande desde la baticueva y espero algún dia animarme a escribir algo para ustedes.
Los quiero mucho,

Batman.

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La lectora
lectora

La lectora hace una buena acción

foto: Miguel Sampedro

¿Al fin y al cabo qué es la lectura sino un vicio, como la bebida, la lujuria o cualquier otra forma de excesiva tolerancia para con uno mismo?
Aldous Huxley, escritor inglés (1894-1963)

Algunos amigos le dicen que compran más libros de los que leen, que ya no saben qué leyeron y qué no, que la pila de libros sin abrir junta polvo en el escritorio. Que no consiguen entrar a una librería sin llevarse varios libros, ni tampoco dejar de frecuentarlas para terminar, de una vez por todas, con este vicio. Que los libros en la casa ocupan más espacio que cualquier otra cosa. Que siempre tienen que apartar libros que se adueñan de los sillones, las mesas, el pasillo, el baño. No cocinan más porque, a falta de un lugar mejor, guardan libros en el horno. Tienen hambre, huyen de su casa para poder alimentarse, pero es más fuerte que ellos: se desvían, entran en una librería de usados y, a los pocos minutos, ya tienen un nuevo kilo de libros en vez del kilo de pan que tanto deseaban. ¿Qué hacer? La lectora los entiende y les pide algunos libros prestados que sabe que jamás devolverá. Y luego se va, sabiendo que hizo una pequeña buena acción.

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G + N

Un consejo

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Leandro Vicetto

25° Capitulo

Buenos Aires, Hangar del aeropuerto de Ezeiza, Noche
Desde mi silla, atado, miraba el entorno. Sabía quiénes eran todos los que estaban allí en el hangar, pero en ese momento sentía que no conocía realmente a nadie.

-Los dejo solos- dijo Morris mientras pegaba media vuelta y se fundía en la oscuridad.
-Anny, ¡¿Qué está pasando?!- largué jadeante apenas me quitó la mordaza.
-Es una larga historia. Lamento que haya tenido que ser de esta manera, pero no encontramos otra. Si aún te queda algo de confianza en mí, cuando venga Morris y te desate, debes seguirme a tomar un vuelo. Tenemos que encontrarnos con alguien en Barcelona, de todas maneras no te queda opción, es eso o la muerte. – dijo ella con una frialdad que me era desconocida.
- Pero, Annette, ¿Qué es todo esto?, un vuelo, ahora, ¿qué pasa con Daniels allí tirado?, necesito que me expliques- dije al aire, desorientado.
-No hay tiempo, te explicaré en el vuelo- respondió subiendo el tono.

Mi cabeza estaba a punto de estallar.

-Y dime. ¿A quién vamos a ver en Barcelona? – cuestioné mientras entraba Morris con un arma en una mano y un cabestrillo en la otra.

Se acercó, me tiró el cabestrillo y con una mano me desató.

-Vayan, los están esperando, ponte esto de camino, Rostro- dijo Morris.

Me levanté lentamente, me dolía todo el cuerpo. Anny me ayudó a colocármelo. Sentía un hormigueo en todo el brazo. Nos dirigimos hacia la puerta.

-Entonces- continué -¿Con quién no encontraremos en Barcelona?- pregunté nuevamente.
- Con mi padre…Krotter- dijo mirándome a los ojos.

Sentí un disparo detrás nuestro. Giré la cabeza.

-¡¡Daniels!!- grité

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Lunatika

Delicado vaivén

Sobre la ceja,
muros de contención,
divinidades prohibidas,
impulsos contraídos,
y engendros.

Mitades, clavos, agujeros,
dilataciones sin causa,
cuchicheos que rebuscan la basura
para tasar a granel la simbología,
sin desperdicio.

Parentescos destruidos,
inventados,cósmicos,
que combinan
teoremas inhabitables.

Breves descripciones de lo estable
preludiando lo arcaico.

Y nada más,
solo una ceja levantada a custodia compartida.

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alej
contratapa246

Narizota

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