tapa247
neosimio

Nada que festejar

Otro aniversario de la matanza nos acusa. Casualmente o no, la imagen de la tapa pertenece a una performance Madrileña contra la caza de focas, y bien nos viene tomarla para imaginarnos la matanza desde esos ojos.

Oh sangre de esta tierra penetras nuestras plantas y nos tomas. Demuéstranos el dolor de la conquista, la lucha, la pérdida.

Háznos martes y revive en nosotros la cultura vencida entre las cenizas. Poséenos en vos somos y estamos.

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Verónica Noonan
teleoalreves

El ritual de lo habitual

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Guybrush

Ole, ole, ole, oleee… emboleee… emboleee…

Crecí en una familia de amantes del fútbol. Todo el día el balón-pie en las charlas, la vestimenta, los posters, ¡los tatuajes! y, por supuesto, la tele. Llegaba un momento que me sentía en un museo de la AFA en vez de en mi casa.

Vale la aclaración temprana de que no me disgusta el fútbol. De vez en cuando me siento a ver un partido con mis hermanos y mi viejo, recuerdo varios jugadores y resultados y hasta fui a la cancha unas dos veces en mi vida… pero, pero ejemplo, no tengo idea cuantos partidos jugó Marcos “el bigote” Colomba como marcador de punta de Chaco For Ever de Febrero de 1986 a Octubre de 1992 y, lo que es más importante, no me interesa saberlo.

Ese es el tema: en comparación, parezco el apático número uno. Es como que te guste ir al circo de vez en cuando, pero vivir en una casa con gente que se pinta de payaso y camina en una cuerda floja mientras comenta emocionada que el día anterior el domador hizo un truco que dejó a todos (por suerte al león también) con la boca abierta.

Esa “falta de compromiso” (“ser un tibio total”, como lo llama mi familia) es totalmente aborrecida en el ambiente futbolístico (un hincha prefiere que publiquen una foto suya dándole un beso francés al jefe de la barra del equipo contrario, a tener que lidiar con alguien que “ve solo los partidos de la selección”), pero me otorga cierta imparcialidad que me permite ver las cosas con otra perspectiva.
Y me llena de dudas.

Por ejemplo: si te gusta el fútbol, ¿te tiene que gustar TODO el fútbol?

En mi casa ven cualquier cosa: primera división, la B, la C, fútbol de Europa, de México, fútbol sala, infantiles, partidos de la década del 60, entrevistas a jugadores, presentación de nuevas camisetas, construcción de nuevos estadios, filmaciones de reuniones de la Comisión Directiva… de todo.

Si te gusta ver fútbol porque es un deporte de destreza, despliegue y táctica, ¿no tendrías que disfrutar solo del fútbol bien jugado? ¿No tendría que molestarte ver 11 zombies rengos contra 11 perros en coma?

Aguanté esa duda hasta que una noche en casa, mientras sufría un tortuoso Lamadrid – Villa San Carlos, no pude más y pregunté:

“¿Ver un partido de estos no es como decir que te gusta la música y ser fan de una banda que suena como el orto?”
Se dieron vuelta a mirarme. Si la pregunta los había sacado del hipnotismo es porque era buena. O muy, MUY mala. Continué:
“En serio, si los pibes de la banda… o del equipo, fueran mis amigos, lo haría por solidaridad, pero ni conocemos a estos lisiados”.

Si las miradas pudieran linchar, las que me propinaron esa noche habrían tenido antorchas, tridentes y una soga con un nudo corredizo.

Al menos aprendí que se puede decir “te falta pasión” usando cientos de insultos.

“El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin.”
Jorge Santayana

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lion
lion_palomas

Palomas y el disparo

uno, dos, tres, cuatro.

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Lucía Miranda
luciamiranda23

Primavera

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Marcelo Vertua

Ley 20.744

Les envío noticias,

música, reseñas, presentaciones,

carteles de Crónica TV

y fotos trucadas con su caras.

Chateo, me hago pasar por otro,

y los hago caer

y levantarse de risa.

Subo a facebook el álbum del último cumpleaños,

lo comentamos y nos ponemos al tanto de todo.

Organizamos el fútbol del jueves

la cena del viernes

y designamos quién compra el regalo

del que se casa el otro sábado,

en apenas cincuenta y cuatro e-mails.

 

Es raro, a los treinta estoy más con mis amigos

que a los quince.

Pero a veces tanta unión y felicidad me asustan,

en especial cuando mi compañero de al lado

me pregunta por una carpeta de no sé qué banco,

arrancándome, recordándome que estoy acá,

en el medio de aquello

que La Ley denomina

Jornada Laboral.

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Hache Blanco
hache

Ahora o Nunca

No fue tan difícil; salir un poco, tomar aire fresco. No lo hago habitualmente, suelo pasarme las horas en casa, escuchando algo de música, escribiendo un poco, leyendo. No tengo televisión, no me interesa y sé que eso suena un poco snob. Así es.
La calle estaba soleada y estaba bueno para caminar un rato.
En el correo había diez personas adelante mío. No me gusta esperar, pero como sabía que eso era una posibilidad, tenía en el bolso un libro de Zelarayán. Ahora o nunca. Estaba muy bien.
Por la tarde iría al cine. Nada como ver una película solo.

-¡El que sigue!- dijo la mujer del mostrador.

Envié la carta certificada. Para que llegue y no haya dudas.

H

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Hache Blanco

Rojo a la Noche, en vivo

ROJO A LA NOCHE – EN VIVO!
Sábado 15 de octubre, 21 hs.
Salón Pueyrredón

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alej

Little Monkey

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Sergi

Primal Scream – Vanishing Point

Fui a ver a Primal Scream: una porquería. No me entiendan mal. Amo esa banda hace muchos años. Esta fue la tercera vez que los vi y su mejor show fue sin dudas el que dieron en Museum en 1998. Esa noche presentaban Vanishing Point, su mejor disco. Porque, seamos claros, su disco famoso, el que los puso en boca de todos, el artefacto que hibridó al rock y al dance, el de esa tapa hermosa, Screamadelica – que de eso estamos hablando – no es la gran cosa. Tiene Loaded, Movin On Up, Come Together y Higher Than The Sun pero es tremendamente irregular, armado con retazos. Uno lo quiere más por su tapa y por cierta sensación de época que por su contenido. El asunto es que ese fue el disco que tocaron íntegro hace un par de semanas en el pésimo GEBA. Y decía que había sido de terror. No tanto por la banda, que estuvo bien y tocó los temas profesionalmente (con todo lo bueno y malo que ese adjetivo implica); no tanto por la falta de sorpresa que implica saber todos los temas que van a tocar, ni tampoco por la sensación de tramite que cubrió toda la presentación. Más bien fue por darme cuenta que este es el paradigma de los shows que se vienen: campos con vips enormes y llenos hasta la mitad, un espacio poblado por figuritas más preocupadas por su peinado y sus ropas multicolores y tan locas y por el catering de ocasión que por lo que sucede arriba del escenario. Gente que no responde, sin pasión, sin sangre, preocupada por su fotito de Blackberry para su Facebook. Atrás de una valla en mitad del campo, el resto de los mortales, los que de verdad quieren a la banda pero anulados en su capacidad de sentirse parte de ese espectáculo. Digámoslo sin vueltas: este nuevo tipo de recital es la muerte del rock. Es la completa eliminación de su elemento de riesgo y desafío. Es la capitulación con el sistema y el consumismo desaforado de estos tiempos. Es el baile del caño en el contexto menos pensado. En lo que a mi respecta se acabaron los shows multitudinarios y en espacios abiertos. Todavía me quiero sentir joven. Por eso también cuelgo la obra maestra de Primal Scream, la menos condescendiente, la más rebuscada y experimental, la que más los identifica como banda relevante, la que presentaron aquella noche infernal en Museum, en un espacio repleto de gente que presentía que asistía a un hecho único, en un momento irrepetible. Un show capaza de convertir al más escéptico; un show imperfecto, abigarrado, arrollador, un show de rock. Como los que ya casi no se ven.

DESCARGALO ACÁ

Lista de temas

1. Burning Wheel
2. Get Duffy
3. Kowalsky
4. Star
5. If They Move, Kill ´Em
6. Out Of The Void
7. Stuka
8. Medication
9. Motorhead
10. Trainspotting
11. Long Life

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Juan P(erro)
juanperro

Chau!

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La lectora

La lectora celebra los doscientos lectores

Qué felicidad, La lectora en la ciudad va creciendo de a poco, a un ritmo de 100 nuevos lectores por año. Gracias a todos por acompañarnos, en un par de meses más completaremos los dos años de blog. Pensábamos celebrarlo recién para el cumpleaños, pero al haber alcanzado las dos centenas antes, decidimos adelantar los festejos (o bien, agregar este festejo).
Todo aquel que deje un comentario en este post (o en el post idéntico a este en el blog de la lectora) estará automáticamente inscripto en el sorteo de celebración por los doscientos lectores. No hace falta estar registrado en el blog, pero quien quiera agregarse… bienvenido.
La editorial Adriana Hidalgo nos donó tres libros para repartir. Dos títulos adultos (Todos los cuentos, de Francisco Urondo y El africano, de J. M. Le Clézio) y uno infantil (La casa de los cubos, de Kunio Kato y Kenya Hirata). Quien quiera participar en el sorteo de los tres ejemplares, agregue en el comentario “yo también soy un niño/a” o algo así que nos dé la pista de que lo incluyamos en el sorteo del título infantil. Quien sólo quiera optar por los libros para adultos, agregue algo como “soy una persona seria”.
El sorteo se realizará el lunes que viene y los resultados se verán el martes próximo, por este mismo canal ;)
Todos pueden participar, pero los libros están en Buenos Aires (si quieren que se los mandemos por correo, los gastos corren por cuenta del ganador).
¡No se pongan ansiosos!
La lectora

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Leandro Vicetto

26° Capitulo

Buenos Aires, Aeropuerto de Ezeiza, Noche
Fui corriendo hacia la puerta de donde vino el ruido del disparo. Un escalofrío me recorrió toda la espalda y casi instantáneamente comenzaron a brotar lágrimas de mis ojos. No había visto nada aún, pero temía lo peor. Desesperado, sofocado, aturdido, me repetía -¡Daniels No! ¡Daniels No!-
Se aparecían ante mí, imágenes de los momentos que habíamos vivido juntos. El tiempo se estiraba de una manera particularmente irónica.
-El sarcasmo divino- pensé.
En ese momento, me detuve en seco, aparecieron dos tipos armados. Me estaban apuntando. Frené guiado por mi instinto. No dije una sola palabra pero no pude contener las lágrimas que seguían cayendo de la impotencia que sentía. Habían matado a mi amigo y yo no podía hacer nada al respecto.
Annette se acercó lentamente e intentó acariciarme la espalda, para calmarme, supongo. La retiré de un empujón. En ese momento, comprendí que no podría hacer mas nada, estaba atrapado, ellos eran mis dueños. Había una sola salida pero no estaba preparado para ello. Tenía que vengar a Daniels, sí, tenía que cobrármelas. Ya pensaría en algo. Estos desgraciados me las iban a pagar y la zorra de Annette también. Ella, ahora, era una desconocida para mí. Me había traicionado, mentido.
-Que imbécil que fui, cómo no me di cuenta de nada- pensé.
Giré en dirección a la salida y me dirigí a paso firme y en silencio hacia el avión. Era un avión particular. Subimos, Annette y yo. Adentro del avión había tres hombres más. Me senté donde me indicaron y esperé. Las turbinas comenzaron a funcionar, aumentaba el ruido afuera y adentro de mi cabeza. Comencé a sentir esa fuerza que ejerce la aceleración del avión en mi cuerpo, me empujaba contra el asiento, en el que me iba hundiendo más y más. Miraba por la ventanilla hacia afuera y sentía una nostalgia creciente. Siempre sentía eso, cada vez que volaba, pero esta vez, esa sensación era mucho más profunda y todavía quedaba un largo viaje.

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Lunatika

Comunicando

Tantos teléfonos conectados
y yo sigo sin escuchar tu voz.
Suena,
descuelgo
y la agónica música
continua sonando.
A un lado,
un individuo imperceptible,
del otro
una extraña sensación de soledad.
Engranajes fracturados,
cables colgando
formando cortocircuitos.
Los teléfono siguen conectados…
mientras, entorpezco
la disparatada escena,
aletargando el desuso cambiante.

Los teléfonos siguen conectados,
y nosotros comunicando

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alej
contratapa

Metalito

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