Leandro Vicetto

4º capítulo

Buenos Aires, abril del corriente año

Abro el picaporte. Deseo internamente que Anny no esté en casa y de hecho, al entrar y revisar, noto que en efecto se ha marchado. Subo directo a la habitación. Me quito la ropa sudada. El olor irritante, resultado de la mezcla de sangre coagulada y productos de desinfección, aún permanecían, lacerando mis fosas nasales. Me zambullo en la cama, extenuado y cierro los ojos.

…Camino con toda normalidad sobre torsos, a cielo abierto, piso descalzo hiel color oliva. Mientras, flashes me enceguecen formando rayos de tormenta. Helechos caen. Corro escapando de algo que no reconozco. Lloro sangre y creo que soy un santo. Tomo la foto de la imagen de un Cristo. Escucho gritos, escucho mi nombre, repetidas veces. Se enciende un fósforo. Resplandece. Me quedo ciego y confuso…

Aparece Anny detrás de la puerta.
-Son las cinco, ya es hora de que te prepares. Recuerda que tienes una charla en el Hospital.- dice en un tono, para mí, elevado.
-Bien bien- respondo.
-¡Ah! Y llegó este sobre. Tiene tu nombre- dijo mientras lo arrojaba hacia mí.
Lo recojo intrigado, lo abro, saco el papel y, aunque aún veo borroso, puedo leer claramente una frase armada con letras del periódico muy bien pegadas.

Leandro Vicetto

Acerca de Leandro Vicetto

Un tipo oscuro. Flamante incorporación de martes, nos deleita con sus relatos en forma de policial negro.

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